Características de una persona espiritualizada y feliz

Generalmente, relacionamos la evolución personal y el autoconocimiento con religión, es decir, las personas que nos parecen más evolucionadas se dedican a alguna religión formalmente constituida. No siempre percibimos, que la religión personal, aquella que se ejerce con el corazón y la conciencia dirigidos hacia fines nobles y superiores, es lo que identifica el nivel evolutivo de las personas. Encontramos personas que, aun desligadas formalmente de religiones, son capaces de pensamientos y actos mucho más nobles de los que otras que pasan toda la existencia vinculadas a una fe religiosa o dedicándose a actividades institucionales caritativas.
Realmente hay una distancia grande entre saber y seguir enseñanzas religiosas y poseer una ética interna superior. Me refiero a la ética que es capaz de llevarnos al encuentro de nosotros mismos, del prójimo, de la sociedad y de Dios.
Con el deseo de encontrar señales que apunten para elementos identificadores de personas que ya alcanzaron un grado de espiritualización superior, o que, por lo menos, estén en vías de obtener la elevación moral que se aproxime de aquella ética, hice una lista con algunos indicadores que nos pueden ayudar a buscar ese grado.
En su mayoría, son aspectos que identifican a una persona saludable y que se halla en un camino adecuado para que la podamos llamar de espiritualmente evolucionada. No son características fácilmente identificables, pues, no tuve la preocupación de traer elementos rígidos y precisos. Se trata de características generales y que deben ser observadas como trazos constantes y frecuentes en la personalidad que estamos analizando. La cantidad de características no quiere decir que todas estén en una misma persona. De alguna manera, algunas de ellas están presentes en las personas más adelantadas espiritualmente.
No son individuos necesariamente comprometidos con una religión ni que fueron gurús, maestros, iniciados o semidivinidades; tampoco están en los medios de comunicación ni son líderes de sectas. No son tampoco héroes o detentores de fans-clubes. Son apenas personas. No están recluidas en conventos ni en monasterios ni en montañas apartadas. Son seres humanos y conviven normalmente con nosotros.

He aquí las características de una persona espiritualizada y feliz:
1. Generalmente, el trabajo que ejecuta atrae personas trayendo prosperidad;
2. Su modo de vida hace crecer a otras personas que conviven con ella;
3. Sus experiencias con los demás no generan dependencias, concurriendo para el libre pensar y el libre actuar;
4. Satisface, naturalmente, sus necesidades básicas de seguridad, de filiación e identificación, manteniendo normalmente estrechas relaciones de amor y prestigio y, por último, de libertad responsable;
5. Autodeterminada, centrada en sus objetivos de vida, construyendo una perspectiva general para sí;
6. Identificada con la naturaleza, tiene intimidad con todo lo que envuelve al medio ambiente;
7. Tiene una percepción superior y holística de la realidad a su alrededor;
8. Tienen la facilidad de comprender y aceptar las diferentes individualidades en la riqueza de su diversidad;
9. Es consciente de la existencia, en su mundo interior, de procesos inconcientes a ser vividos;
10. Posee una personalidad agradable y espontánea en el contacto con la gente;
11. Posee autonomía de vivir e independencia para emitir sus opiniones;
12. Tiene un sentido superior para juzgar con imparcialidad amorosa y originalidad en las ideas;
13. Desarrolla una capacidad de percepción crítica de la realidad, sabiendo evitar enfrentamientos provocados por las necesidades personales;
14. Procura siempre actuar con autenticidad;
15. Posee una sensibilidad emocional desarrollada y capacidad de una empatía creciente;
16. Mucho respeto por las preferencias religiosas, personales y colectivas;
17. Creciente capacidad de comprensión de la naturaleza humana y receptividad para sus variadas actitudes;
18. Carácter pluralista y democrático con énfasis en el respeto a las diferencias políticas y étnicas;
19. Capacidad creativa desarrollada al servicio de la Vida;
20. Cultiva la amistad, la estima, la belleza, la devoción, el conocimiento, la seriedad en todo lo que hace; la alegría en las relaciones, la simplicidad en vivir, el perdón y la amorosidad con las personas;
21. Vive bien socialmente, con aptitudes para desempeñar los papeles que la Vida le ofrece, sin dejarse dominar por ellos;
22. Se siente recompensada en lo que hace, sin exigir aprobación externa o premios sociales;
23. Es responsable por lo que ejecuta, sin eximirse de las consecuencias venideras;
24. Le gusta trabajar en equipo, haciéndolo con eficiencia y competencia, preocupándose en dar continuidad a lo que ejecuta, favoreciendo el surgimiento de nuevos responsables;
25. Busca la eficiencia creciente en todo lo que hace;
26. Posee un pensamiento flexible, siendo capaz de mudar de idea cuando otra le parezca mejor, aunque sea ajena;
27. Generalmente sabe renunciar a la victoria, a la ganancia personal, en favor de alguien o de un grupo, o en beneficio colectivo;
28. Posee una personalidad disponible y no anda a la defensiva delante de los otros;
29. Busca ocupar su tiempo con actividades afines con sus propósitos de vida;
30. Se ocupa de los otros cuando las circunstancias favorecen a que su acción provoque el bienestar de ellos, sin dejar de reservar un tiempo para sí mismo;
31. No deja escapar la oportunidad de favorecer la paz de alguien;
32. Tiene conciencia real de la propia muerte, que no le produce angustia, preocupación, sentimiento de pérdida, ni derrota;
33. Posee la capacidad de adaptarse, con éxito, al ambiente en que se halla, aceptando las tensiones, los papeles, los valores y padrones de conducta inherentes a la cultura en que vive;
34. Es una persona que ama y sabe amar.